lunes, 19 de septiembre de 2011

ZAFARRANCHOS (SIMULACROS) DE BOTES SALVAVIDAS

Los zafarranchos son la simulación de una situación de emergencia donde se busca recrear, de una manera ficticia, las dificultades que se generarían en una situación real, ya sea causada por incendio, alarma de bomba, inundación, terremotos, entre otros.





La Parte B, Capítulo III Regulación 19 de la Convención Internacional para la Protección de la Vida Humana en el Mar, SOLAS, 1974 (Edición Consolidada 2009) establece los parámetros, fundamentos de los simulacros y entrenamientos de emergencia ante un escenario de abandono a bordo de un buque. (1) La regulación aplica a todos los buques, e involucra aspectos de (2) Familiarización con el uso y empleo de las instalaciones respectiva, (3) La operativa a respecto de los simulacros, el abandono del buque, el empleo de los botos salvavidas, (4) el entrenamiento continuo a bordo del buque y la forma en que deben mantenerse los (5) registros de dichos eventos.

Por su lado, El Código Internacional de Gestión Marítima (International Safety Management Code), ISM Code, Edición 2010, establece en los (1.2) Objetivos que la prevención es uno de los pilares del Código; que la (8) preparación para situaciones de emergencia es de responsabilidad de la Compañía; y que (8.1) es la compañía la responsable de identificar situaciones de riesgo, y (8.2) de establecer programas para simulacros y ejercicios para preparar a la dotación del buque en tales situaciones de emergencia.

EL ZAFARRANCHO DE BOTES SALVAVIDAS


El zafarrancho de botes en particular, merece un tratamiento especial en cuanto a la ejecución del mismo dadas las características donde se involucran agentes externos que pueden desencadenar en una situación de riesgo adicional, por ejemplo el mantenimiento adecuado del equipo de botes (cables, bombas, cáncamos, cabos de vida, etc.).


En más de una oportunidad se han tenido que lamentar pérdidas de vidas humanas durante el simulacro de botes, donde debido al mal mantenimiento de los componentes (cables, cáncamos, etc.) el bote fue víctima de una caída libre y no controlada, llevándose consigo a un par de tripulantes quienes al impactar la superficie del mar perdieron la vida.
En Abril del 2010 hubo que lamentar la fatalidad durante un sencillo ejercicio de botes desde una plataforma de perforación marítima(MODU).  Las investigaciones revelaron que el sistema de liberación “on-load” (con carga) para el bote presentó una falla de mantenimiento de algunas partes críticas del sistema. A su vez, la cuadrilla del equipo de perforación no comprendían adecuadamente el funcionamiento del sistema de liberación del bote y por consiguiente no se llevaban a cabo las revisiones adecuadas del mecanismo.  

Con el propósito de prevenir accidentes como el anterior, cada vez que sea requerido el movimiento de una embarcación para efectuar un zafarrancho se deben tomar las siguientes precauciones: Asegurarse que el bote haya sido bajado al agua con una frecuencia anterior al menos una vez cada  cuatro meses. Antes de ordenar el zafarrancho de botes, se debe verificar, por parte que quien se encuentre a cargo, la condición de todos los aparatos y sistemas y también la estanqueidad del bote, además de poner especial atención a los mecanismos de zafa.



En lo personal, previo a un zafarrancho siempre solicito que el Tercer Oficial (quien normalmente desempeña la función de Oficial de Seguridad)  me acompañe para inspeccionar el bote que pretendo bajar al nivel de agua y efectúo una inspección minuciosa de los componentes del bote, tales como: cabos, zafa, on load mechanism, etc.  Cabe destacar que solo una vez, en mi vida profesional como inspector de buques, vi, con sorpresa como un bote salvavidas se soltaba de los pescante y caía al mar, obviamente sin tripulación, ya que previamente había detectado que los cables de seguridad se encontraban roídos por el óxido; en consecuencia, era absolutamente necesario demostrarle a la tripulación que el equipo se seguridad, específicamente los botes, no servía para nada y que de mediar un abandono real, lo más probable es que se perdería más vidas por el mal mantenimiento de los botes que por el naufragio en sí.

Como Segundo Oficial tuve la oportunidad de participar en un abandono real y sinceramente en ese momento extremo  no hay tiempo de revisar nada: o tenemos todo preparado de antemano o nos enfrentaremos a una situación fatal extrema.

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